El Bushido era el código del buen guerrero japonés, de hecho Bushido significa «camino del guerrero» en lengua nipona. Este riguroso reglamento regía el comportamiento de los célebres samuráis, y proviene de varias corrientes de pensamiento como son el Budismo, el Zen , el Sintoísmo y el Confucionismo.
Sus normas hacen hincapié en valores como la lealtad, el coraje, la cortesía, la compasión, la justicia, el honor y la verdad. Los samuráis, por tanto, eran lo más parecido a nuestros caballeros medievales pero quizás con un grado mayor de sumisión al ideal. De hecho si el guerrero fallaba en la batalla o faltaba al código se suicidaba practicando el Sepukku o Harakiri (corte del vientre).
La idea fundamental del Bushido es la asunción del hecho de la muerte para liberarse del temor y así obrar noblemente. Y cómo se actúa noblemente, sirviendo a la patria , porque Samurái significa «aquel que sirve». En la actualidad del Bushido se pueden extraer algunas enseñanzas muy válidas , sobre todo aquellas referidas a la relación con los demás.
Tradicionalmente el Bushido pasaba de generación en generación de forma oral, hasta que Inazo Nitobe lo recogió y publicó en un libro llamado «Bushido: El alma de Japón». Lo escribió para dar respuesta a las preguntas que le hacían sus amigos occidentales sobre las costumbres de Japón. Nitobe era la persona idónea para ello, puesto que descendía de un clan samurái e intentó aplicar el código en su propia vida.


[…] Otra de las finalidades del viaje, adem√°s del entrenamiento en la lid, era la meditaci√≥n en el paisaje, en definitiva encontrarse a uno mismo, y conocerse para as√≠ controlar las emociones y ser mejor en batalla. No todos los que hac√≠an este peregrinaje eran caballeros samur√°i, hab√≠a de todo, ladrones, salteadores de caminos… pero todos igualmente vagabundos. Algunos se ve√≠an forzados a vagar y otros en cambio lo hac√≠an siguiendo un estricto c√≥digo de caballero, el bushido (ver bushido). […]
[…] Otra de las finalidades del viaje, además del entrenamiento en la lid, era la meditación en el paisaje, en definitiva encontrarse a uno mismo, y conocerse para así controlar las emociones y ser mejor en batalla. No todos los que hacían este peregrinaje eran caballeros samurái, había de todo, ladrones, salteadores de caminos… pero todos igualmente vagabundos. Algunos se veían forzados a vagar y otros en cambio lo hacían siguiendo un estricto código de caballero, el bushido (ver bushido). […]