En Sweet Check, una cafetería de Minami-Aoyama (Omotesando), sirven un purin —el flan japonés— de cuatro kilos hecho con 32 huevos y dos litros de leche, por 5.000 yenes. Necesita seis horas de horno y un día entero de reposo, así que hay que reservarlo con dos días de antelación, y la producción diaria es limitada. Pensado para compartir entre unas seis personas, el personal asegura que ‘nunca ha visto que un grupo de cuatro se lo acabe’. El caramelo, deliberadamente amargo, equilibra el dulzor, y el propio peso del pudín forma una capa cremosa extra en la base; lo que sobra se puede llevar a casa y congelar.
Fuente: SoraNews24